Hacer juego pero sin fumar en el casino

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El gerente del Casino Electra Rioja, Pedro Justo García, admite que será «muy complicado» adaptar las instalaciones lúdicas a la nueva ley.

En primer lugar, tienen poco tiempo, sólo ocho meses; y además, tienen que ajustar la ley del tabaco con la normativa de los establecimientos de juego que obliga como mínimo a que «se abra al menos una mesa de ruleta y una de naipes en cada casino».

Esto conllevará que tendrá que abrirse una mesa de cada juego para fumadores y otras tantas para los que no son adictos a la nicotina. Y esto tiene que realizarse de manera, además, que un colectivo y otro estén físicamente separados.

Esta separación física entre fumadores y no fumadores también se deberá respetar en el bingo, de forma que los no fumadores dispongan de un 70% del espacio total, y el 30% restante se reserve para los demás.

Aparte del ingente desembolso que supone la adaptación arquitectónica de las instalaciones, que aún no se ha cifrado porque esperan «las sugerencias de la asociación nacional de casinos», Pedro Justo García se lamenta del gasto que supondrá esta ley en cuanto a recursos humanos: «Si hemos de duplicar las mesas de juego y de servicios, también tenemos que duplicar el equipo humano de trabajadores».

El gerente de este casino descarta prohibir el tabaco en sus instalaciones -una posible salida para no tener que reformar el local- porque como indica «tradicionalmente el juego y el tabaco van unidos, y prohibirlo es como invitar a que los clientes no se acerquen al casino».

Pedro Justo García reconoce, finalmente, que la ley provocará incomodidades en sus clientes «aunque sólo sea por las obras del casino que, encima, tiene muy poco tiempo y es casi nuevo».


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